Buena noticia: Científicos de Singapur descubren mecanismo que podría regenerar riñones dañados

Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina Duke-NUS, en Singapur, identificó un mecanismo que podría abrir una nueva vía para tratar la enfermedad renal crónica y recuperar parte de la función de los riñones dañados.

La investigación se centra en la interleucina-11, conocida como IL-11, una proteína que participa en la comunicación entre las células.

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La enfermedad renal crónica representa un desafío para los sistemas de salud.

Aunque durante años los especialistas consideraron que esta proteína podía cumplir funciones protectoras, estudios recientes la relacionan con procesos de fibrosis, inflamación y deterioro del tejido renal.

Los investigadores descubrieron que la IL-11 activa mecanismos que generan cicatrices dentro del riñón.

La acumulación de este tejido dificulta la capacidad del órgano para filtrar la sangre y mantener el equilibrio de líquidos y sustancias en el organismo. Además, este proceso interfiere con los mecanismos naturales de reparación de las células renales.

Al bloquear la acción de la IL-11, el equipo consiguió reducir la fibrosis y la inflamación en modelos experimentales.

El tratamiento también estimuló la multiplicación de células renales, lo que permitió reactivar procesos de reparación y mejorar la función del órgano.

Los resultados plantean la posibilidad de que una futura terapia no solo frene el avance de la enfermedad renal crónica, sino que también ayude al riñón a recuperar tejido y funciones perdidas.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante porque los pacientes con daño renal avanzado suelen depender de tratamientos como la diálisis o requieren un trasplante.

La enfermedad renal crónica afecta a millones de personas en todo el mundo y representa un desafío para los sistemas de salud.

Sin embargo, los científicos de Duke-NUS advierten que todavía falta comprobar la seguridad y eficacia de esta estrategia mediante ensayos clínicos con seres humanos.

Si las futuras pruebas confirman los resultados, el bloqueo de la IL-11 podría convertirse en una alternativa para intervenir antes de que el daño renal alcance etapas irreversibles.

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