En el barrio de San Agustín Acuitlapilco, en Chimalhuacán, Estado de México, una pequeña sala busca acercar el séptimo arte a familias y jóvenes que viven en comunidades populares, se trata de Cinemia, un cine comunitario independiente que funciona en la calle Avena número 6 y ofrece funciones a cambio de una cooperación voluntaria.
Rodrigo Silva y su esposa, Jackelyn Huerta, impulsaron esta iniciativa dentro de su propio hogar con la intención de crear una alternativa de entretenimiento accesible para los habitantes de la zona.
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Los fundadores de Cinemia buscan extender el concepto hacia otras zonas del Valle de México.
Aunque Cinemia comenzó actividades hace apenas dos meses, la pareja dedicó más de ocho meses a acondicionar el espacio, conseguir las butacas e instalar equipos de sonido e iluminación para recrear la experiencia de una sala de cine.
Cinemia ofrece tres funciones de miércoles a domingo y cuenta con un aforo de 21 personas por proyección.
Los interesados pueden reservar sus lugares mediante las redes sociales del proyecto, una dinámica que ha despertado el interés de jóvenes y familias que buscan opciones económicas para disfrutar una película. La cartelera contempla distintos géneros y películas dirigidas a públicos de diferentes edades.
Durante las vacaciones, los emprendedores han identificado una presencia importante de niños de entre 10 y 12 años, algunos de los cuales acuden solos a las funciones, situación que para la pareja refleja la necesidad de contar con espacios de entretenimiento sano dentro de las comunidades.
Además de las películas, Cinemia prepara palomitas y ofrece refrescos para complementar cada función.
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Debido a la capacidad limitada de la sala, los responsables solicitan reservar con anticipación y avisar si no podrán acudir.
Con este proyecto, Rodrigo y Jackelyn buscan extender el concepto hacia otras zonas del Valle de México y demostrar que una experiencia cinematográfica también puede llegar a los barrios y colonias alejados de las grandes salas comerciales.
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