Especialistas, instituciones académicas y organizaciones ambientales crearon en Yucatán la red de Carbono Azul, una estrategia enfocada en la protección de manglares, pastos marinos y marismas salobres, ecosistemas que capturan y almacenan carbono mientras protegen las costas del impacto del cambio climático.
El anuncio se realizó durante el Primer Foro Abierto “Carbono Azul en Ecosistemas Costeros Mexicanos del Golfo de México y el Caribe”, con la participación de más de 100 representantes de comunidades, ciencia y gobierno.
¿En qué consiste la red de Carbono Azul?
En el encuentro se concluyó que la conservación de estos sistemas es una medida clave de adaptación ante el aumento del nivel del mar y la intensificación de huracanes.
El Carbono Azul es el carbono almacenado en ecosistemas costeros que, además de mitigar emisiones, ayuda a reducir la erosión, disipar la energía de las olas y conservar la biodiversidad. También sostiene actividades económicas como la pesca y el turismo.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, los manglares pueden almacenar hasta cinco veces más carbono por hectárea que los bosques tropicales terrestres, reteniéndolo en suelos húmedos donde su descomposición es más lenta y puede permanecer por siglos.
Entre los acuerdos del foro destaca la creación de un nodo de coordinación de Carbono Azul, que permitirá compartir información, impulsar investigación y dar seguimiento a una agenda regional de conservación y restauración.
https://x.com/Gaceta_UNAM/status/2067406364939305045?s=20
La titular de la Secihti en Yucatán, Mirna Manzanilla Romero, destacó la importancia de la colaboración entre sectores para enfrentar los retos ambientales.
En México se han perdido alrededor de 150 mil hectáreas de manglares, mientras que en Yucatán la afectación alcanza zonas costeras significativas.
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