Un grupo de investigadores, con participación del Instituto de Física (IF) de la UNAM, desarrolló una innovadora “sangre de laboratorio” que podría transformar la precisión de los diagnósticos clínicos mediante ultrasonido Doppler.
El estudio, publicado en la revista Ultrasound in Medicine & Biology, presenta una formulación accesible que imita las propiedades acústicas de la sangre real.
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Este sistema facilita la calibración precisa de los equipos médicos sin recurrir a sangre real.
El flujo sanguíneo es clave para detectar enfermedades como el cáncer, ya que los tumores generan redes de vasos para alimentarse.
Monitorear estos cambios permite evaluar la malignidad y definir tratamientos. Sin embargo, calibrar los equipos que miden este flujo ha sido un desafío debido a la complejidad y degradación de la sangre real.
La investigadora Lizbeth Ayala explicó que su equipo diseñó una solución sintética capaz de reproducir la textura, densidad y comportamiento acústico del fluido sanguíneo.
Para lograrlo, utilizaron partículas microscópicas de nylon que simulan glóbulos rojos, suspendidas en una mezcla de agua, glicerol y dextrano, un polímero que aporta viscosidad.
Además, construyeron un dispositivo de acrílico que imita el tejido humano, permitiendo probar el flujo en condiciones similares al cuerpo.
Este sistema facilita la calibración precisa de los equipos médicos sin recurrir a sangre real, evitando problemas éticos y de manejo.
Uno de los avances más relevantes es la sustitución de un surfactante tóxico por una alternativa biodegradable, lo que hace la fórmula más segura y fácil de replicar en distintos laboratorios.
Los resultados mostraron que la nueva mezcla reproduce fielmente las propiedades acústicas necesarias para obtener mediciones confiables.
Actualmente, el equipo colabora en el desarrollo de un estándar internacional que permita mejorar la calidad de los diagnósticos en hospitales de todo el mundo.
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