La solidaridad de tres repartidores de Coca-Cola marcó la diferencia durante las inundaciones que azotaron Acapulco el pasado 8 de octubre, tras el paso del huracán Simón.
Constantino Hernández Morales, José Luis Atempa Alemán y José Manuel García utilizaron su camión de reparto para reducir la fuerza de la corriente y facilitar el rescate de Pamela Navarrete y su hija de tres años.
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Los repartidores de Coca-Cola transformaron una jornada laboral en una historia de esperanza que conmovió a Acapulco.
Los trabajadores regresaban de su ruta cuando observaron que el agua arrastraba un automóvil contra un muro. Dentro del vehículo, Pamela levantaba a su pequeña para pedir auxilio mientras la corriente amenazaba con cubrirlas.
Ante la emergencia, Constantino maniobró el camión y lo colocó frente al automóvil para disminuir la presión del agua. Sus compañeros se prepararon para intervenir y, gracias a esa maniobra, otro ciudadano pudo acercarse al vehículo y ayudar a sacar a la madre y a la niña.
“Lo único que me pasó por la mente es ayudar a esa mamá muy angustiada, muy asustada”, recordó José Manuel al describir aquellos momentos de tensión.
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La historia trascendió después de que el chef Ángel Arellano, esposo de Pamela y propietario del restaurante La Pequeña España, publicara un mensaje en Facebook para localizar a los rescatistas y agradecerles su valentía. El restaurantero ofreció comida gratuita de por vida en su establecimiento como muestra de gratitud.
“Hay una silla en mi mesa para comer todos los días”, expresó Arellano al encontrarse con los trabajadores, quienes descubrieron que el restaurante formaba parte de su ruta de reparto.
Posteriormente, Coca-Cola FEMSA reconoció la actuación de sus tres colaboradores. Sin embargo, para Constantino, José Luis y José Manuel, la mayor recompensa consiste en saber que Pamela y su hija sobrevivieron.
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