Israel podría estar a las puertas de uno de los mayores avances médicos del siglo XXI gracias a un innovador tratamiento de la parálisis que utiliza médulas espinales bioingenierizadas creadas a partir de células del propio paciente.
Investigadores de la Universidad de Tel Aviv, en colaboración con la empresa biotecnológica Matricelf, anunciaron la primera aplicación humana de este procedimiento, autorizado por el Ministerio de Salud de Israel bajo la modalidad de uso compasivo. Ocho pacientes formarán parte del grupo inicial que permitirá evaluar su potencial transformador.
Este innovador tratamiento de la parálisis abre una esperanza para millones de personas que carecen de soluciones restaurativas efectivas.
El método combina ingeniería genética y biotecnología avanzada. Los especialistas extraen células sanguíneas del paciente y las reprograman para convertirlas en células madre pluripotentes.
Paralelamente, obtienen tejido adiposo, del cual derivan colágeno y azúcares que sirven para elaborar un hidrogel personalizado, capaz de funcionar como un andamiaje biológico.
Sobre esta estructura tridimensional se cultivan las células madre hasta formar una médula espinal humana lista para ser implantada.
Durante la cirugía, los médicos retiran el tejido cicatricial en la zona dañada e insertan el implante con la expectativa de que se integre con la médula sana y reactiven las conexiones nerviosas.
Los resultados obtenidos en estudios preclínicos alimentan el optimismo. En ratas con parálisis crónica, más del 80% volvió a caminar tras el tratamiento, mientras que en lesiones recientes la recuperación alcanzó el 100%.
“Es un motivo de orgullo nacional”, señaló el profesor Tal Dvir, quien lidera el proyecto. A su vez, Gil Hakim, CEO de Matricelf, afirmó que este hito “marca la transición de la investigación pionera al tratamiento real”.
Respaldado por estudios publicados en Advanced Science, este trasplante coloca a Israel a la vanguardia de la medicina regenerativa y abre una esperanza global para millones de personas que viven con parálisis y carecen de soluciones restaurativas efectivas.
Lee también: Buena noticia: Carlos Hank González y Banorte impulsan el crecimiento regional en la era digital
