Sarah Ezekiel, una mujer británica diagnosticada hace 25 años con enfermedad de la neurona motora, ha recuperado su voz gracias a la inteligencia artificial, permitiendo que sus hijos, Eric y Aviva, la escuchen por primera vez con su timbre original.
Durante décadas, la comunicación familiar dependió de una voz robótica sin matices ni calidez, generada por computadora.
Lee también: Buena noticia: Fundación Banorte celebra 20 años de impacto social con más de 250 alianzas
Al devolver la voz perdida, la inteligencia artificial reconfigura la relación entre salud y tecnología.
El proyecto surgió a partir de una grabación casera de apenas ocho segundos, rescatada por la familia, que contenía la voz de Sarah interferida por un programa de televisión.
Ingenieros de la empresa Smartbox Assistive Technology, junto con expertos de ElevenLabs, aislaron la voz y entrenaron un modelo de IA para recrearla con fidelidad.
El resultado no solo era inteligible, sino que conservaba detalles característicos, como un leve ceceo, preservando así la identidad de la mujer.
“Le envié muestras y me respondió que casi lloró al escucharlas”, relató Simon Poole, de Smartbox, a la agencia AFP.
Para la familia, escuchar a Sarah con su propia voz representó un momento profundamente emotivo y revelador, tras más de dos décadas de comunicación artificial.
Este avance no solo tiene un impacto emocional, sino que abre posibilidades para otros pacientes con enfermedades degenerativas que afectan el habla.
Especialistas recomiendan grabar la voz lo antes posible para preservar su timbre y matices, permitiendo a la tecnología futura reconstruirlo.
Casos similares en Israel, Estados Unidos y otras partes del mundo muestran la expansión de esta tecnología, desde periodistas y políticos hasta pacientes con derrames cerebrales, demostrando que la IA no solo transforma la medicina, sino también la vida cotidiana.
Al devolver la voz perdida, la inteligencia artificial reconfigura la relación entre salud y tecnología, devolviendo humanidad y cercanía a quienes habían quedado silenciados por la enfermedad.
Lee también: Carlos Hank González destaca confianza empresarial para invertir en México
