En respuesta a la crisis global de contaminación por plásticos, científicos australianos han desarrollado una solución prometedora y local: bioplásticos comestibles para microbios que se degradan sin dejar residuos.

En respuesta a la crisis global de contaminación por plásticos, científicos australianos han desarrollado una solución prometedora y local: bioplásticos comestibles para microbios que se degradan sin dejar residuos.

Investigadores de Murdoch University, en colaboración con el CSIRO a través del Bioplastics Innovation Hub (BIH), han creado un polímero natural llamado PHB, producido por bacterias nativas de Australia Occidental.

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¿Cómo funcionan estos bioplásticos?

Estos microorganismos transforman desechos orgánicos en polihidroxialcanoatos (PHA), materiales completamente compostables que se descomponen en semanas, incluso en condiciones domésticas.

A diferencia del plástico convencional, que puede persistir por siglos, este nuevo material desaparece sin contaminar ni el suelo ni los océanos.

Una de las principales aplicaciones es en la industria alimentaria, donde aún se necesitan barreras higiénicas y resistentes a la humedad para productos como carnes, quesos o alimentos preparados.

El BIH ya prueba recubrimientos compostables en colaboración con supermercados y productores locales, con una recepción positiva por parte de los consumidores, siempre que haya un etiquetado claro.

El problema de los microplásticos en suelos agrícolas —donde se ha detectado una concentración 23 veces mayor que en los océanos— resalta la urgencia de este avance.

El uso extendido de plásticos no degradables en agricultura y embalaje ha llevado a una infiltración invisible pero alarmante en los ecosistemas terrestres.

El proyecto también se alinea con el Plan Estatal de Ciencia y Tecnología 2025-2035 de Australia Occidental y tiene potencial global: la metodología basada en bacterias locales podría replicarse en diversas regiones, fomentando empleos verdes y soluciones sostenibles adaptadas al entorno.

El reto ahora es escalar la producción y transformar el modelo de consumo. Los bioplásticos que desaparecen podrían marcar el inicio de una nueva era: sin petróleo, sin residuos, y con una economía verdaderamente circular.

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