Un innovador avance tecnológico está transformando la restauración de obras de arte, Alex Kachkine, investigador del MIT, ha desarrollado una especie de «calcomanía digital» que, gracias a la inteligencia artificial, permite restaurar pinturas antiguas sin tocarlas físicamente.
El proceso, publicado recientemente en Nature, representa un giro radical frente a los métodos tradicionales.
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La «calcomanía digital» detecta las zonas dañadas y las rellena con miles de colores en poco tiempo
Todo comenzó cuando Kachkine adquirió en una subasta una pintura flamenca del siglo XV deteriorada: una adoración de los Reyes Magos donde incluso el rostro del Niño Jesús se había perdido.
Tras escanear la obra, su sistema de IA detectó 5 mil 612 zonas dañadas y las rellenó automáticamente con más de 57 mil colores en apenas 3,26 horas. Una restauración manual habría requerido más de 230 horas.
La clave de su método es una fina máscara polimérica, no adherida directamente al cuadro, sino aplicada mediante un barniz de conservación reversible.
Esto permite que la intervención no dañe la pintura original y que pueda retirarse en el futuro. Además, todo el proceso queda registrado digitalmente, facilitando futuras restauraciones.
Expertos como Imanol Muñoz, de la Universitat Politècnica de Catalunya, destacan su potencial: “Es un cambio de paradigma”.
Sin embargo, también advierten limitaciones. La técnica solo es aplicable a superficies lisas como la pintura al óleo, no a murales o técnicas con relieve.
Para la restauradora Rosa Plaza, si bien el enfoque de Kachkine es prometedor, aún requiere pruebas a largo plazo, especialmente respecto a la durabilidad de las tintas.
Aun así, subraya la importancia de conjugar lo digital con el criterio humano: “Restaurar es también interpretar la obra para quien la contempla”.
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