Un nuevo estudio del Imperial College de Londres acaba de poner en palabras científicas lo que millones de espectadores han sentido desde hace décadas: ver películas del Studio Ghibli no solo es un placer estético, sino que también aumenta la sensación de felicidad y reduce significativamente el estrés.
Obras como Mi vecino Totoro, Kiki la brujita o El castillo ambulante fueron analizadas en profundidad para comprender por qué conectan tan profundamente con el público.
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¿Por qué somos más felices cuando vemos películas de Studio Ghibli?
La investigación incluyó a 518 estudiantes, divididos en cuatro grupos, y se centró en medir el llamado “índice de nostalgia”, un sentimiento característico del universo creado por Hayao Miyazaki y su equipo.
Mientras unos participantes vieron fragmentos de películas del estudio, otros observaron contenidos ajenos a Ghibli.
Después, todos respondieron un cuestionario diseñado para evaluar su nivel de tranquilidad, felicidad general y percepción nostálgica.
Los resultados fueron contundentes: quienes vieron escenas de Ghibli obtuvieron las puntuaciones más altas de bienestar emocional.
Según los investigadores, esta respuesta se debe a una combinación de factores: la animación detallada, la narrativa amable, los temas centrados en la comunidad, la familia y la conexión con la naturaleza, así como la capacidad de las historias para evocar recuerdos cálidos y sensaciones de seguridad.
El estudio subraya cómo estas películas convierten momentos cotidianos —cocinar en familia, jugar al aire libre, observar un paisaje— en experiencias casi mágicas, capaces de transportar al espectador a un estado emocional más sereno y positivo.
Además, la investigación también exploró el efecto de los videojuegos de mundo abierto, como The Legend of Zelda: Breath of the Wild.
Al igual que las películas de Ghibli, estos juegos fomentan la exploración y la calma, ayudando a disminuir ansiedad, estrés y agotamiento.
En conjunto, los científicos concluyen que consumir contenidos nostálgicos y contemplativos puede incluso fortalecer el sentido de propósito personal, inspirando a los espectadores a conectar más profundamente con su propio mundo interior.
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