La historia de Blacky, el perrito callejero al que le robaron su cobija mientras dormía en la calle, tuvo un final feliz pues ya fue adoptado.

La historia de Blacky, un perrito callejero que conmovió a miles tras ser despojado de su cobija mientras dormía en la vía pública, ha dado un giro esperanzador.

El hecho ocurrió en la colonia San Ignacio, en Iztapalapa, donde un hombre le arrebató el pedazo de tela que lo protegía del frío.

Lee también: Buena noticia: La leyenda urbana que acompaña al ahora llamado Estadio Banorte

El video del perrito al que le robaron su cobija se hizo viral en redes sociales

La escena, captada en video y difundida en redes sociales, generó una ola de indignación y empatía colectiva.

En las imágenes, que rápidamente se viralizaron, se ve cómo Blacky reacciona al intento de robo, trata de defender su cobija y ladra, pero termina cediendo ante la insistencia del sujeto, quien se retira sin mostrar remordimiento.

La escena causó tristeza e indignación, especialmente por la evidente vulnerabilidad del animal ante las lluvias y bajas temperaturas de la temporada.

A raíz de la difusión del video, el colectivo “Perritos y Gatitos en Apuros CDMX” se movilizó para localizar al lomito y asegurar su bienestar.

Esther Díaz, representante del grupo, explicó que buscaron un hogar fijo para Blacky. Gracias a la rápida respuesta ciudadana, una familia decidió adoptarlo.

https://x.com/imagendelgolfo_/status/1938259175475404956

Angie RS, voluntaria cercana al colectivo, fue quien gestionó y concretó la entrega del perrito, llevándolo hasta su nuevo hogar junto con su caja, en la que solía sentirse seguro.

La nueva familia adoptiva tiene experiencia rescatando animales y se comprometió a darle seguimiento y amor.

Hoy, Blacky duerme bajo techo y en compañía, dejando atrás la escena de abandono. Su caso visibiliza la difícil vida de los animales en situación de calle, pero también el poder de la empatía para cambiar destinos.

Lee también: «Banorte desafía la desaceleración y apuesta por el crecimiento sostenido», Carlos Hank González

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *